Prospección geofísica
Sondeo eléctrico vertical y tomografía eléctrica resistiva para determinar la geometría del acuífero, su profundidad y la presencia de niveles de agua salobre, sin necesidad de perforar.
El servicio
Un estudio hidrogeológico es la caracterización del agua subterránea bajo un predio: qué acuífero hay, a qué profundidad, con qué calidad, cuánto se puede extraer sin comprometerlo y cómo evoluciona con el tiempo.
Son preguntas caras de responder tarde. Un establecimiento que dimensiona su producción sobre un caudal que el acuífero no sostiene, o que descubre arsénico después de instalar la línea, enfrenta un problema estructural y no un ajuste de obra.
En el noreste de la Provincia de Buenos Aires el acuífero Puelche es el más explotado para abastecimiento industrial y urbano. Es un acuífero semiconfinado alojado en arenas, cubierto por sedimentos de menor permeabilidad que lo protegen parcialmente de la contaminación superficial. Pero su profundidad, su espesor y su calidad cambian entre partidos y aun entre predios cercanos: la información regional orienta, no reemplaza el estudio del sitio.
Trabajamos tanto en la etapa de decisión —factibilidad de un predio, prospección previa a perforar, respaldo de un trámite— como en la de operación, con redes de freatímetros que siguen niveles y calidad a lo largo de los años, con el permiso de instalación que exige la Autoridad del Agua.
Alcance
Sondeo eléctrico vertical y tomografía eléctrica resistiva para determinar la geometría del acuífero, su profundidad y la presencia de niveles de agua salobre, sin necesidad de perforar.
Perfil litológico, identificación de niveles productivos, determinación de parámetros hidráulicos y evaluación de la reserva disponible en el predio y su entorno.
Ensayos escalonados y a caudal constante, con interpretación de la curva de descenso para obtener transmisividad, coeficiente de almacenamiento y caudal sostenible.
Muestreo e interpretación de análisis fisicoquímicos y bacteriológicos, con evaluación de aptitud según el uso previsto: consumo, proceso industrial, riego o refrigeración.
Diseño y construcción de freatímetros, medición de niveles freáticos y seguimiento de la evolución del acuífero durante la vida del establecimiento.
Evaluación de la vulnerabilidad del acuífero, investigación de plumas de contaminación y diseño de programas de monitoreo para sitios con pasivo ambiental.
Cuándo se necesita
Cada una exige un alcance distinto: no es lo mismo decidir si comprar un predio que respaldar un expediente.
Un estudio hidrogeológico acota la incertidumbre, no la elimina. Conviene tenerlo claro antes de contratarlo.
La geofísica reduce el riesgo de un pozo seco o salado, pero la confirmación definitiva del caudal sostenible siempre proviene del ensayo de bombeo sobre el pozo terminado.
Metodología
Información hidrogeológica regional, perfiles de perforaciones existentes, cartografía y datos de organismos provinciales.
Prospección geofísica, relevamiento de captaciones existentes, medición de niveles y toma de muestras según lo que requiera el caso.
Ejecución e interpretación de ensayos de bombeo, y análisis de calidad en laboratorio habilitado.
Integración de todos los datos en un modelo del comportamiento del acuífero bajo el predio, con su geometría, recarga y condiciones de borde.
Entrega del informe técnico con conclusiones, limitaciones explícitas y recomendaciones concretas sobre explotación, monitoreo o estudios adicionales.
Técnicas
| Método | Qué aporta |
|---|---|
| Sondeo eléctrico vertical (SEV) | Mide cómo varía la resistividad del subsuelo con la profundidad en un punto. Distingue arenas saturadas de arcillas y agua dulce de agua salobre. Es la técnica base para definir la profundidad del nivel productivo. |
| Tomografía eléctrica resistiva | Entrega un perfil bidimensional en lugar de un punto. Permite ver cómo cambia el acuífero a lo largo de una línea y detectar variaciones laterales que un SEV aislado no muestra. |
| Ensayo de bombeo escalonado | Se bombea a caudales crecientes para determinar la relación entre caudal y descenso, y obtener la eficiencia del pozo y su caudal óptimo de explotación. |
| Ensayo a caudal constante | Se sostiene un caudal fijo durante horas y se registra la evolución del nivel. De su interpretación surgen la transmisividad y el coeficiente de almacenamiento del acuífero. |
| Freatimetría | Red de perforaciones de pequeño diámetro para medir nivel y calidad del agua freática. Define la dirección del flujo subterráneo y permite detectar contaminación. |
| Análisis de calidad | Ensayos fisicoquímicos y bacteriológicos en laboratorio habilitado. Dureza, hierro, sílice, cloruros, arsénico, nitratos y conductividad definen la aptitud del agua según el uso previsto. |
La combinación de métodos depende de lo que haya que decidir. Un estudio de factibilidad puede resolverse con antecedentes y geofísica; un permiso de explotación necesita además ensayo de bombeo y análisis de laboratorio.
Preguntas
Es la caracterización del agua subterránea bajo un predio: qué acuífero hay, a qué profundidad, con qué calidad y cuánto se puede extraer de forma sostenible. Se necesita antes de perforar un pozo, antes de comprar un predio cuyo abastecimiento dependa del agua subterránea, para respaldar permisos de explotación, para evaluar el riesgo de contaminación de un sitio y como línea de base en estudios de impacto ambiental.
Es el acuífero más explotado del noreste de la Provincia de Buenos Aires para abastecimiento industrial y urbano. Es un acuífero semiconfinado, alojado en arenas, cubierto por sedimentos de menor permeabilidad que lo protegen parcialmente de la contaminación superficial. Su profundidad, espesor y calidad varían considerablemente a lo largo del territorio, por lo que la información regional orienta pero no reemplaza el estudio del predio.
Con prospección geofísica. El sondeo eléctrico vertical y la tomografía eléctrica resistiva miden cómo varía la resistividad del subsuelo con la profundidad, lo que permite distinguir capas de arena saturada de arcillas, y agua dulce de agua salobre. No reemplaza a la perforación, pero define dónde y hasta dónde perforar, lo que reduce el riesgo de un pozo seco o salado.
El sondeo eléctrico vertical entrega un perfil de un punto: cómo cambia el subsuelo con la profundidad en esa ubicación. La tomografía eléctrica resistiva entrega un perfil bidimensional a lo largo de una línea, lo que permite ver variaciones laterales que un sondeo aislado no muestra. En predios grandes o con geología irregular, la tomografía evita decisiones basadas en un único punto que puede no ser representativo.
Es lo que distingue el caudal instantáneo del caudal sostenible. Un pozo puede entregar mucha agua durante quince minutos y no sostener ese régimen ocho horas por día durante años. El ensayo escalonado determina la eficiencia del pozo y su caudal óptimo; el ensayo a caudal constante permite obtener la transmisividad y el coeficiente de almacenamiento del acuífero, que son los parámetros con los que se dimensiona la explotación.
Es una perforación de pequeño diámetro destinada a medir el nivel y la calidad del agua freática, no a extraerla. Una red de freatímetros bien ubicada permite conocer la dirección del flujo subterráneo, detectar contaminación y seguir la evolución del acuífero en el tiempo. Es un requisito habitual en establecimientos con potencial de afectación del subsuelo y en auditorías de cierre.
La caracterización hidrogeológica y los ensayos de bombeo son parte del respaldo técnico que sustenta una solicitud de explotación del recurso hídrico subterráneo ante la Autoridad del Agua, bajo el Código de Aguas de la Provincia (Ley 12.257). Los requisitos específicos dependen del régimen vigente y de la calificación que se asigne al establecimiento, y conviene verificarlos antes de armar el expediente.
Depende del alcance. Un estudio de factibilidad basado en antecedentes y prospección geofísica es sensiblemente más económico que uno que incluye ensayo de bombeo, análisis de laboratorio y construcción de freatímetros. La forma de dimensionarlo es al revés de lo habitual: primero se define qué hay que decidir o qué organismo lo va a evaluar, y de ahí surge el alcance necesario.
Las causas más frecuentes son la incrustación y la colmatación del filtro, que reducen el ingreso de agua al pozo, y el descenso del nivel del acuífero por sobreexplotación propia o de la zona. También puede haber un problema de bomba y no de pozo. La forma de distinguirlos es medir: el seguimiento de niveles y de caudal permite detectar la caída antes de que se vuelva crítica, y la rehabilitación suele ser bastante más barata que perforar de nuevo.
Se puede estimar el riesgo a partir de antecedentes regionales y del comportamiento del acuífero en la zona, pero la confirmación siempre proviene del análisis de laboratorio sobre una muestra real. Por eso el análisis fisicoquímico forma parte del estudio y no es un extra: en varias zonas de la Provincia el arsénico, los nitratos o la salinidad son el factor que define si el agua sirve para el uso previsto. Si el resultado da por encima del límite, el problema tiene solución técnica: lo desarrollamos en arsénico en el agua en la Provincia.
Contacto
Contanos qué decisión tenés por delante y en qué partido está el predio. Con eso definimos qué estudio corresponde y qué alcance necesita.