Hidrogeología Actualizado agosto 2026 8 min de lectura

CÓMO SE ELIGE DÓNDE PERFORAR

Un pozo no se corrige: se repite. Todo lo que decide si va a servir —el punto, la profundidad, a qué cota van los filtros— se define antes de que el equipo entre al predio, y cada una de esas decisiones tiene una forma de tomarse que no es preguntarle al vecino.

Hay una asimetría en la perforación de un pozo que explica casi todos los errores caros del rubro: la parte que define el resultado es la más barata, y la parte que cuesta plata no admite corrección.

Decidir dónde perforar, hasta dónde y con qué diseño es trabajo de escritorio y de campaña. Perforar es equipo, personal y días. Y si el pozo sale con poco caudal, con agua salobre o tomando de la capa equivocada, no hay forma de arreglarlo: se hace otro. Por eso el orden de las decisiones importa tanto.

Lo que no se puede corregir después

El punto. Una vez perforado, está donde está. Moverlo es un pozo nuevo.

La profundidad final. Se puede quedar corto y no se puede profundizar un pozo ya entubado sin rehacerlo.

La cota de los filtros. Define de qué capa toma el pozo, y por lo tanto qué caudal y qué calidad va a dar durante toda su vida.

El sellado del antespacio. Si no se cementó cuando correspondía, no se cementa después.

Lo demás —la bomba, el tablero, la cañería de impulsión, el tanque— se cambia. Estas cuatro cosas, no.

El orden de las decisiones

El orden importa porque cada paso puede hacer innecesario el siguiente, y porque saltearse uno no ahorra: lo traslada al pozo.

#PasoQué respondeQué pasa si se saltea
1Antecedentes Qué hay perforado alrededor y qué dio Se paga una campaña para averiguar algo que estaba escrito
2Prospección geoeléctrica A qué profundidad está el nivel productivo y si hay agua salobre Se perfora a ciegas y el riesgo entero queda en el pozo
3Análisis del predio Dónde se puede perforar sin comprometer la calidad ni el acceso Pozo bien hecho en el peor lugar posible del terreno
4Diseño de la perforación Profundidad, diámetros, cota de filtros y tramos a cementar Se entuba «como se hace siempre» y se mezcla lo que no hay que mezclar
5Permiso ante la Autoridad del Agua Si la captación está autorizada y registrada Un pozo que existe y no puede declararse

Paso 1: los antecedentes, que son gratis

Antes de contratar nada conviene juntar lo que ya existe: perfiles de perforaciones del predio y del entorno, cartas geológicas e hidrogeológicas de la región, y datos concretos de las captaciones de los vecinos.

La palabra clave es concretos. «Acá se perfora a cuarenta metros» no es un antecedente. Un perfil de perforación con profundidad total, cota de filtros, caudal de ensayo y análisis del agua, sí lo es. La diferencia entre las dos cosas es la diferencia entre reducir el riesgo y sentir que se lo redujo.

Un atajo que sí funciona

Si el predio está rodeado de perforaciones bien documentadas, con la misma estratigrafía y sin antecedentes de agua salobre, puede alcanzar con los antecedentes y no hacer falta prospección. Eso también hay que poder decirlo: un estudio que concluye que no hace falta otro estudio es un resultado válido.

Paso 2: la prospección, cuando los antecedentes no alcanzan

Cuando no hay antecedentes útiles, cuando la zona tiene historia de pozos fallidos o de agua salobre, o cuando el predio es grande y hay que elegir entre sectores, la forma de mirar el subsuelo sin abrirlo es la prospección geoeléctrica.

Se apoya en que las capas conducen la electricidad de manera distinta: una arena limpia saturada con agua dulce es resistiva, una arcilla es conductiva, y una arena con agua salobre también lo es. Inyectando corriente desde la superficie y midiendo el potencial se reconstruye cómo cambia la resistividad con la profundidad. El sondeo eléctrico vertical da el perfil de un punto; la tomografía eléctrica resistiva da una sección a lo largo de una línea, y es la que permite ver cambios laterales.

Conviene decir también qué no hace, porque es donde se generan las expectativas equivocadas: no da el caudal. El caudal lo confirma el ensayo de bombeo, con el pozo ya construido. La prospección acota el riesgo de las decisiones previas; no lo elimina.

Paso 3: el predio, que también manda

Encontrada la capa, falta elegir el punto concreto, y ahí mandan cosas que no tienen nada de hidrogeológicas.

Distancia a las fuentes de contaminación del propio predio: pozos absorbentes, cámaras sépticas, playas de carga, tanques enterrados, depósitos de químicos, corrales. El pozo va aguas arriba de todo eso, no al lado. Vale la pena resolverlo con la dirección real del flujo subterráneo y no con la intuición, porque el agua subterránea no fluye necesariamente hacia donde baja el terreno.

Distancia a los pozos existentes, propios y vecinos: dos captaciones demasiado próximas en la misma capa se interfieren, y cada una le baja el nivel a la otra cuando bombean juntas.

Acceso y permanencia: el equipo de perforación tiene que entrar y trabajar, y después la boca del pozo tiene que quedar accesible para el mantenimiento y protegida del tránsito. Un pozo en el medio de la futura playa de maniobras es un problema que llega dos años después.

Paso 4: la profundidad y los filtros

Esta es la decisión que más seguido se delega y menos debería delegarse, porque define de qué capa va a tomar el pozo para siempre.

La tentación es enfrentar filtros a todos los niveles con agua «para asegurar caudal». Es un error, y bastante caro: mezcla aguas de calidades distintas, de modo que el resultado es peor que el de la mejor capa; y cuando el pozo no bombea, permite que el agua pase de una capa a la otra por dentro del propio caño.

El criterio opuesto es el correcto: elegir la capa y aislar las demás. Filtros enfrentados sólo al nivel elegido, prefiltro de grava seleccionada según la granulometría de esa arena, y cementación del espacio anular en el tramo del acuitardo, para reponer la separación que la perforación acaba de atravesar.

Y el pozo viejo

Si en el predio hay un pozo anterior que queda fuera de servicio, forma parte de esta decisión. Un pozo abandonado sin sellar atraviesa las mismas capas que el pozo nuevo va a respetar cuidadosamente, y anula el trabajo: el agua de superficie baja por ahí. El cegado del viejo es parte del proyecto del nuevo, no un pendiente para más adelante.

Preguntas frecuentes

¿Sirve preguntarle al vecino a qué profundidad perforó?

Sirve como orientación y no como dato de proyecto, y la diferencia es plata. En la Provincia el espesor de cada capa y la profundidad a la que aparece cambian dentro de un mismo partido. Un dato de vecino es útil cuando viene con el perfil de la perforación —profundidad, cota de filtros, caudal, análisis—; cuando viene como comentario, el riesgo sigue entero.

¿Puedo perforar donde me quede cómodo dentro del terreno?

La comodidad es un criterio legítimo, pero entra último. Primero entran las distancias a las fuentes de contaminación del predio —pozos absorbentes, tanques enterrados, playas de carga—, la dirección del flujo subterráneo y la distancia a otras captaciones. Después, entre los puntos que cumplen, se elige el más cómodo para perforar y para mantener.

¿Cuánto sale la prospección comparada con el pozo?

Es una fracción, y ese es exactamente el argumento. La prospección no se compara contra el costo del pozo sino contra el costo de hacerlo dos veces: un pozo que sale con agua salobre, o corto, o tomando de la capa equivocada, no se corrige, se repite. En un predio sin antecedentes esa probabilidad no es baja.

¿Qué pasa si perforo y no encuentro agua?

Es menos frecuente que el caso realmente problemático, que es encontrar agua insuficiente o de mala calidad. En buena parte del noreste bonaerense casi siempre hay agua a alguna profundidad; la pregunta es cuánta y de qué calidad. Por eso la decisión no se juega en «hay o no hay» sino en a qué cota conviene captar, que es lo que responden los antecedentes y la prospección.

¿Conviene un pozo profundo o dos someros?

Depende del caudal, del uso y de qué unidades haya debajo. Un pozo profundo al nivel más productivo suele dar más caudal sostenido y mejor calidad, con mayor costo de construcción. Dos pozos someros pueden servir para usos que no exigen calidad y dan redundancia, con la contrapartida de que si están próximos y en la misma capa se interfieren entre sí.

¿Necesito permiso antes de perforar?

La explotación del agua subterránea en la Provincia se tramita ante la Autoridad del Agua, y el trámite tiene requisitos de documentación técnica que conviene conocer antes y no después de tener el pozo hecho. Ordenar el expediente en paralelo al proyecto evita el caso más incómodo del rubro: una captación que existe físicamente y no se puede declarar como está.

¿El pozo viejo lo puedo dejar ahí por las dudas?

Si está en condiciones y se lo mantiene, sí, y puede ser útil como respaldo o como punto de monitoreo. Lo que no conviene es dejarlo abandonado y abierto: atraviesa las mismas capas que el pozo nuevo va a respetar, y anula esa protección. La decisión es binaria: se conserva y se mantiene, o se ciega y se documenta.

¿Cuánto tiempo lleva todo esto antes de perforar?

La recopilación de antecedentes se resuelve en días. Una campaña de prospección con su interpretación suele estar en el orden de una a dos semanas entre el campo y el informe. El diseño de la perforación sale de ahí casi en el acto. Comparado con el plazo de un equipo y con el costo de repetir un pozo, es poco tiempo.

¿Hace falta estudio hidrogeológico para un pozo doméstico chico?

Rara vez el estudio completo. Para un consumo doméstico en una zona con muchas perforaciones conocidas, los antecedentes suelen alcanzar. La escala cambia cuando el agua es para producción, cuando el caudal es alto, cuando hay que sostenerlo todo el año o cuando el agua tiene que cumplir parámetros: ahí el estudio deja de ser un gasto y pasa a ser parte del proyecto.

¿Qué me tienen que entregar antes de perforar?

Como mínimo: la ubicación recomendada con su justificación, la profundidad final estimada, a qué cotas van los filtros, qué tramos se cementan y por qué, y las reservas explícitas del caso. Si lo que llega es un presupuesto por metro perforado sin ninguna de esas definiciones, lo que se está contratando es una perforación, no un pozo.

Las cifras hidrogeológicas citadas corresponden a fuentes técnicas publicadas y a la región indicada en cada caso. El esquema general del subsuelo es estable, pero los espesores y profundidades cambian dentro de un mismo partido: no se transportan de un predio a otro.

Escrito por
HIDECA Ingeniería
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