Preguntas
PREGUNTAS
FRECUENTES
¿Puedo proyectar la fundación sin estudio de suelos?
Se puede, en el sentido de que existen métodos para estimar con hipótesis conservadoras, pero es una mala economía. Sin estudio hay que adoptar parámetros del lado seguro, lo que suele significar sobredimensionar; y aun así queda el riesgo de encontrar en la excavación algo que no estaba previsto. El estudio cuesta una fracción de la fundación y la fundación es lo único que después no se corrige.
¿Platea o zapatas?
Depende de tres cosas y no sólo de la capacidad portante: cuánto asienta el suelo y qué asientos diferenciales tolera la estructura, dónde está la napa, y cómo se va a excavar. En buena parte de la Provincia la platea aparece por razones que no son de carga: reparte, resuelve la interacción con el agua y evita excavaciones locales en suelos que se desmoronan.
¿Cuándo hacen falta pilotes?
Cuando el estrato competente está profundo, cuando los asientos de una fundación directa superarían lo admisible, cuando hay que atravesar un relleno o un suelo blando, o cuando la carga es muy concentrada. Es una decisión de costo importante en los dos sentidos, así que se toma comparando alternativas con números y no por costumbre de la zona.
¿Por qué la napa cambia tanto el proyecto?
Porque afecta cuatro cosas a la vez: la capacidad del suelo, la forma de excavar, la durabilidad del hormigón enterrado y la estabilidad de la estructura vacía. Una cisterna o un sótano vacíos con napa alta pueden flotar, y esa verificación no la hace el sentido común. Además el nivel freático se mueve durante el año: importa el valor máximo esperable, no el del día del sondeo.
El estudio de suelos es de hace años. ¿Sirve?
Como antecedente, siempre. Como base de proyecto, depende: la estratigrafía no cambia, pero el nivel freático sí, y el entorno puede haberse modificado con rellenos, excavaciones vecinas o urbanización. Lo habitual es aprovechar el estudio viejo y actualizar lo que se movió, que suele ser el agua.
Tengo fisuras que parecen asientos. ¿Qué hago?
Primero determinar si el movimiento está activo o terminó, porque cambia por completo la respuesta. Eso se resuelve con relevamiento, testigos de fisura y seguimiento en el tiempo, y con la revisión del suelo y del entorno para entender la causa: una pérdida de agua, una excavación vecina, un suelo expansivo. Recién con la causa identificada tiene sentido hablar de recalce.
¿Qué es un recalce y cuándo se hace?
Es llevar la carga de una fundación existente a un nivel más profundo o a un sistema nuevo, con la estructura ya construida encima. Se hace cuando la fundación no da —por un cambio de uso, por una ampliación, por un asiento en curso— o cuando hay que excavar más abajo al lado. Es una obra delicada, por etapas, y se proyecta con un procedimiento constructivo escrito paso por paso.
Voy a excavar contra la medianera del vecino. ¿Qué hay que prever?
Un proyecto de submuración o de contención, y prever es la palabra: se define antes de excavar, no cuando aparece la primera fisura del lado de al lado. Hay que verificar el empuje, la estabilidad de la excavación por etapas, el efecto sobre la fundación vecina y el drenaje. Conviene además documentar el estado previo del edificio lindero.
¿Hacen también el estudio de suelos?
Sí, y es donde se gana tiempo. Cuando el que proyecta la fundación es el mismo que definió la campaña, el estudio se dimensiona sabiendo qué va a necesitar el cálculo: hasta qué profundidad investigar, qué ensayos hacen falta y dónde ubicar los sondeos. Un estudio pedido a ciegas muchas veces no alcanza para la obra que después hay que fundar.
¿Qué necesitan para presupuestar?
Ubicación del predio, qué se va a construir con sus niveles y cargas aproximadas, si hay sótano o estructuras enterradas, si existe estudio de suelos y de qué año, qué hay construido alrededor y en qué estado, y si hubo excavaciones o rellenos previos en el terreno. Con eso se define el alcance y si hace falta campaña propia.