Hidrogeología Actualizado agosto 2026 9 min de lectura

POZOS FREÁTICOS: DÓNDE SE UBICAN Y CÓMO SE CONSTRUYEN

Un freatímetro mal ubicado da un número correcto que no sirve para nada. Uno mal construido da un número incorrecto que parece que sirve, y es peor. Esto es lo que define si el dato se puede defender: dónde va cada pozo, cómo se arma, y qué se hace después con lo que mide.

Un pozo freático —o freatímetro— es una perforación chica, de dos pulgadas, que no se hace para sacar agua sino para mirarla. No tiene bomba, no tiene caudal y no se explota. Lo único que hace es dejar que el agua subterránea entre libremente y se ponga a la misma altura que tiene en el terreno, para poder medirla y muestrearla.

Esa diferencia, que parece de vocabulario, es la que ordena todo lo demás: el diseño, la normativa y hasta el trámite. Un pozo de explotación se dimensiona por el caudal que tiene que dar; un freatímetro se dimensiona por el rango de niveles que tiene que poder ver.

Qué mide un freatímetro, y qué no

Mide tres cosas, y conviene tenerlas separadas porque se confunden seguido:

  • El nivel. A qué altura está la superficie del agua subterránea en ese punto, referida a una cota. No es lo mismo que la profundidad a la que se la encuentra.
  • La calidad. Qué tiene el agua en ese punto y en ese momento, con la muestra tomada de forma que represente al acuífero y no al interior del caño.
  • La evolución. Cómo cambian las dos cosas anteriores a lo largo del tiempo, que es lo único que ninguna campaña puntual puede dar.

Y hay algo que un freatímetro solo no mide: la dirección en la que va el agua. Eso no sale de un pozo, sale de la geometría entre varios. Por eso la pregunta «¿cuánto sale un freatímetro?» casi siempre está mal planteada: lo que se proyecta es una red, y el número de puntos no es una variable de precio sino de validez.

Dónde se ubican: la regla de los tres puntos

El mínimo real son tres, y no por prolijidad: con dos cotas se define una recta, y una recta no define una dirección en el plano. Con tres puntos no alineados queda definido un plano, y con el plano quedan definidas las líneas de igual nivel y la dirección perpendicular a ellas, que es por donde va el agua.

Definida la dirección, la ubicación de cada punto deja de ser una decisión de comodidad:

  • Uno aguas arriba del sector que interesa. Es el punto de línea de base: dice qué entra al predio desde afuera. Sin él, cualquier cosa que aparezca aguas abajo se le atribuye al titular.
  • Al menos uno aguas abajo y, si el sector es ancho, dos: si la pluma es angosta, un solo punto abajo puede pasar exactamente al costado y no ver nada.
  • Los tres fuera de la zona de influencia de los pozos de explotación del predio. Un freatímetro al lado de un pozo que bombea mide el cono de depresión de ese pozo, no el nivel del acuífero.

El error más caro de toda la red se comete antes de perforar, eligiendo mal dónde van los puntos. No se corrige después con más análisis ni con más campañas: si la geometría está mal, cada campaña vuelve a producir un dato que no se puede interpretar.

Cómo se construye, parte por parte

La referencia técnica es la ASTM D5092/D5092M, que fija los criterios de diseño e instalación de pozos de monitoreo. No dice «dos pulgadas» ni «diez metros»: dice contra qué se eligen esas cosas. Esto es un corte típico para la llanura pampeana, con los rangos de práctica habitual.

CORTE DE UN FREATÍMETRO · MEDIDAS DE PRÁCTICA HABITUAL, NO NORMATIVAS 0 m24 6810 Boca protegida con candado sobre dado de hormigón, con la cota nivelada Sello sanitario de bentonita el primer metro y medio: impide que el propio pozo contamine Nivel freático máximo el filtro tiene que quedar por encima Nivel freático mínimo y también por debajo: si no, en verano el pozo queda seco Tramo filtrante ranurado abertura elegida contra la granulometría del acuífero Prefiltro de grava seleccionada retiene los finos y deja pasar el agua Tapón de fondo con un tramo ciego debajo del filtro donde decanta el sedimento Diámetro de perforación habitual 4″ a 6″ · entubado de 2″ · el largo del filtro se define contra la oscilación del nivel, no contra la profundidad total
Corte de un freatímetro. Las tres partes que más se saltean son las tres que definen si el dato sirve: el sello sanitario, que impide que el agua de superficie baje por el anular del propio pozo; el largo del filtro, que tiene que abarcar toda la oscilación estacional del nivel; y la cota de la boca, sin la cual el pozo mide profundidad y no nivel. Las medidas son de práctica habitual: la ASTM D5092 fija criterios de diseño, no un número único. Podés reproducir este esquema citando a HIDECA Ingeniería con enlace a esta página.

Los cinco elementos, de arriba hacia abajo:

  • La boca. Cámara con tapa y candado, sobre un dado de hormigón que la aísla del escurrimiento superficial. Si está en zona de tránsito, enrasada con el piso y con tapa de tránsito. Va identificada y, sobre todo, nivelada.
  • El sello sanitario. Bentonita —en pellets, hidratada in situ— rellenando el espacio anular en el primer metro y medio. Es lo que impide que el agua de superficie baje por el costado del propio caño y contamine justo lo que el pozo vino a medir. Es la parte más barata de la obra y la que más se saltea.
  • El caño. PVC o PEAD de dos pulgadas, ciego en la parte superior y ranurado en el tramo que enfrenta al agua. La abertura de la ranura se elige contra la granulometría del acuífero: muy abierta entra arena, muy cerrada no entra agua.
  • El prefiltro. Grava seleccionada en el espacio anular alrededor del tramo ranurado, con una granulometría compatible con la ranura y con el terreno. Retiene los finos y deja pasar el agua.
  • El fondo. Tapón ciego y un tramo corto de caño sin ranurar por debajo del filtro, donde decanta el sedimento que igual entra. Sin eso, el sedimento tapa las ranuras de abajo en la primera temporada.

La decisión que más se equivoca es el largo del tramo filtrante. Tiene que abarcar toda la oscilación estacional del nivel: si termina por debajo del nivel máximo, en invierno el agua sube por encima del filtro y el pozo deja de medir el nivel real; si no llega lo suficientemente abajo, en el verano seco queda con el filtro fuera del agua y no hay de dónde tomar muestra. Por eso el filtro de un freatímetro es largo comparado con el de un pozo de explotación, que persigue un nivel productivo y no un rango.

Terminado el entubado, el pozo se desarrolla: se lo trabaja hasta que el agua sale limpia y estable. Un freatímetro sin desarrollar entrega muestras turbias durante meses y todos los análisis de metales dan altos, porque lo que se está analizando es el material en suspensión que dejó la perforación.

La cota de la boca: el dato que más falta

Esta es la parte que convierte a un conjunto de caños en una red, y es la que aparece incompleta en la mayoría de los informes que llegan para revisar.

Una sonda de nivel mide profundidad al agua: cuántos metros hay desde la boca del caño hasta la superficie del agua. Ese número, solo, no se puede comparar con el de otro pozo, porque las bocas están a distinta altura. Para comparar hace falta la cota piezométrica:

cota piezométrica = cota de la boca − profundidad al agua

Y la cota de la boca sale de una nivelación topográfica, con las tres bocas referidas a la misma referencia altimétrica. Es media jornada de trabajo y sin ella la red no produce una dirección de flujo, produce tres números sueltos.

Conviene además marcar físicamente el punto de medición sobre el borde del caño —una muesca— y usar siempre el mismo. Un caño cortado al bies puede dar dos centímetros de diferencia según de qué lado se apoye la sonda, y en gradientes de la llanura pampeana dos centímetros no son un detalle.

El plano de equipotenciales

Con las cotas piezométricas de los tres puntos, medidas el mismo día, se interpola y se dibujan las líneas de igual nivel. Son las equipotenciales. El flujo va perpendicular a ellas, de la cota más alta a la más baja.

TRES PUNTOS CON COTA · Y EL FLUJO QUEDA DEFINIDO LÍMITE DEL PREDIO 12,6012,4012,20 12,0011,8011,60 Playa de residuos dirección del flujo subterráneo F1 · 12,60 aguas arriba · línea de base F2 · 11,67 aguas abajo F3 · 12,07 el tercero define el plano 050100 m Gradiente del ejemplo: 1 m de desnivel en 250 m ≈ 0,4 %
Con tres cotas piezométricas se define un plano, y con el plano quedan definidas las equipotenciales —las líneas de igual nivel— y el flujo, que corre perpendicular a ellas hacia el nivel más bajo. Recién ahí se puede decir cuál punto está aguas arriba de la playa de residuos y cuál aguas abajo. Con dos puntos no alcanza: dos cotas definen una recta, no una dirección. Podés reproducir este esquema citando a HIDECA Ingeniería con enlace a esta página.

Lo que el plano permite decir es exactamente lo que se discute cuando hay un problema:

  • Qué punto está aguas arriba del sector sospechado y cuál aguas abajo. Sin eso, un resultado alto en un pozo no distingue entre «se genera acá» y «entra desde el vecino».
  • El gradiente hidráulico, que es la diferencia de nivel dividida por la distancia. En la llanura pampeana suele ser bajo —décimas de por ciento—, y eso tiene una consecuencia práctica: el flujo es lento, así que las cosas tardan en aparecer y también tardan en irse.
  • Si la dirección cambia a lo largo del año, cosa que pasa cerca de cursos de agua, de zonas de bombeo intenso o de recargas locales. Un solo plano es una foto; la serie es lo que se puede defender.

Qué se hace en cada campaña

Una campaña bien hecha es aburrida y repetible, y esa es la virtud. El orden importa:

  • Primero se miden todos los niveles, en toda la red y el mismo día, antes de purgar nada. Purgar altera el nivel local, y si se mide después de haber bombeado en el pozo de al lado el plano sale deformado.
  • Después se purga y se muestrea. La práctica recomendada es la ASTM D6771-21, de purga y muestreo a bajo caudal: se extrae despacio, con la bomba enfrentada al tramo filtrante, y se controlan los parámetros de campo —conductividad, pH, temperatura, oxígeno disuelto, turbidez— hasta que se estabilizan. Recién ahí se toma la muestra.
  • Cadena de custodia y laboratorio. Los envases, la preservación y los tiempos máximos los define el parámetro que se va a analizar, y el laboratorio tiene que tener alcance para ese parámetro.
  • Misma metodología siempre. Una red medida igual durante cinco años vale más que una medida de forma brillante una sola vez, porque lo que se lee es la tendencia, y una tendencia con metodologías mezcladas no es una tendencia.

Los errores que arruinan una red entera

  • No nivelar las bocas. El más común. Deja la red midiendo profundidades que no se pueden comparar entre sí.
  • Dos puntos en vez de tres. Ahorra un pozo y elimina la posibilidad de definir una dirección.
  • Saltear el sello de bentonita. El pozo se convierte en una vía preferencial desde la superficie hacia la napa: contamina lo que vino a medir, y encima lo hace en el punto donde se toma la muestra.
  • Usar el pozo de agua del predio como punto de la red. Está filtrado en otra capa, tiene bomba y tiene cono de depresión. Mide otra cosa.
  • Medir en cualquier orden y cualquier día. Los niveles de la red tienen que ser simultáneos; si no, el plano mezcla estados distintos del acuífero.
  • Dejar un freatímetro abandonado sin cegar. Cuando la red se da de baja, el pozo sigue siendo una conexión abierta entre la superficie y el acuífero, y el artículo 84 del Código de Aguas alcanza a toda perforación del suelo o subsuelo.

Y algo que no es un error técnico sino de expediente: instalar la red sin tramitarla. Desde la Resolución de firma conjunta 1746/2025, la Autoridad del Agua tiene un permiso específico para esto —el Permiso de Instalación de Red de Monitoreo—, distinto del permiso de explotación y con su propio régimen.

Preguntas frecuentes

¿Qué diámetro y qué profundidad tiene un pozo freático?

Lo habitual es entubado de dos pulgadas en una perforación de cuatro a seis, y una profundidad que depende de dónde esté la freática en ese predio: en buena parte de la llanura pampeana los freatímetros terminan entre los ocho y los quince metros. No hay un número normativo. La ASTM D5092 fija contra qué se eligen esas medidas —la granulometría del acuífero, el rango de oscilación del nivel, el equipo de muestreo que va a entrar— y no un valor único.

¿Se puede hacer con una perforadora manual?

Para profundidades chicas y suelos blandos, sí, y se hace. Lo que no cambia con el método es el resto: hay que poder colocar el prefiltro en el espacio anular, hidratar el sello de bentonita y desarrollar el pozo. Una barrenada manual que deja el caño apoyado contra el terreno, sin prefiltro y sin sello, produce un caño con agua adentro, que no es lo mismo que un freatímetro.

¿Por qué insisten tanto con el sello de bentonita?

Porque sin él el pozo mide su propia contaminación. El espacio anular entre el caño y el terreno es una vía abierta desde la superficie: lo que se derrame, se riegue o llueva sobre la boca baja por ahí y llega directo al tramo filtrante. El resultado es un análisis alto que no representa al acuífero sino al pozo, y no hay forma de darse cuenta mirando el número.

¿Hasta dónde tiene que llegar el tramo filtrante?

Tiene que abarcar toda la oscilación estacional del nivel, por arriba y por abajo. Si termina debajo del nivel máximo, cuando la napa sube el pozo deja de ver la superficie del agua y el nivel medido es falso. Si no baja lo suficiente, en la temporada seca queda sin agua y no hay muestra. Por eso el filtro de un freatímetro es largo: no persigue un nivel productivo, persigue un rango.

¿Sirve el PVC común de obra sanitaria?

Para medir niveles, en general sí. Para muestrear calidad conviene definirlo contra los parámetros que se van a analizar, porque el material del caño puede aportar o retener compuestos. Lo que no se discute es que el caño sea liso, de junta estanca y con ranurado de fábrica: una cañería ranurada con amoladora en obra da aberturas irregulares que dejan pasar arena.

¿Hace falta desarrollar un pozo que no se va a bombear?

Sí, y es el paso que más se omite. La perforación deja finos alrededor del filtro; si no se los extrae, el pozo entrega muestras turbias durante meses. Eso no es un problema estético: los análisis de metales sobre una muestra turbia dan altos por el material en suspensión, y se terminan interpretando como contaminación del acuífero.

El freatímetro quedó en una zona por donde pasan camiones. ¿Qué se hace?

Se resuelve con boca enrasada: cámara de tránsito a nivel de piso, con tapa metálica atornillada y el caño cerrado por debajo. Lo que hay que cuidar es que el sello sanitario siga llegando hasta arriba y que la cota quede nivelada igual, porque la tapa enrasada es la que más invita a saltear la nivelación.

¿Cuánto tarda construir una red de tres freatímetros?

La perforación y el entubado de tres pozos de esa profundidad suele resolverse en una o dos jornadas de campo, y el desarrollo se hace a continuación. Después viene la nivelación topográfica de las bocas, que es otra media jornada. Lo que hay que prever con tiempo no es la obra sino el trámite: desde la Resolución 1746/2025 la instalación de una red de monitoreo tiene su propio permiso ante la Autoridad del Agua.

¿Qué pasa cuando la red ya no se usa más?

Los freatímetros se ciegan, igual que cualquier otra perforación. Un pozo abandonado y abierto es una conexión permanente entre la superficie y el acuífero, y el artículo 84 del Código de Aguas obliga a que ninguna perforación contamine los acuíferos ni en forma directa ni indirecta. El cegado se documenta, porque además es lo que cierra la historia del punto en el expediente.

La normativa de higiene y seguridad se actualiza con frecuencia. Los datos de esta nota fueron verificados contra fuente oficial en agosto de 2026 y conviene confirmarlos al momento de aplicarlos.

Escrito por
HIDECA Ingeniería
Hidrogeología · HIDECA Ingeniería