Ley 12.257, art. 84 · expediente ante la ADA

CEGADO DE POZOS
EN DESUSO

Un pozo que dejó de servir no queda neutro: queda abierto. Y un pozo abierto conecta lo que pasa en superficie con el acuífero del que toma agua el pozo nuevo.

El servicio

UN POZO ABANDONADO
NO ESTÁ CERRADO

La intuición dice que un pozo que dejó de usarse es un problema que se terminó. Es al revés. Mientras estuvo en servicio, el pozo tenía bomba, tapa, cañería sana y alguien mirándolo. Cuando se abandona pierde las cuatro cosas y lo que queda es un conducto vertical que atraviesa todas las capas del subsuelo y no tiene nada arriba.

Eso importa porque el subsuelo bonaerense está ordenado en capas por una razón. Arriba está la freática, que es la que recibe todo lo que pasa en superficie —un derrame, un pozo absorbente, fertilizante, una pérdida de tanque—. Abajo está el acuífero de explotación, protegido por una capa de arcilla que tardó miles de años en depositarse. Un pozo mal abandonado le hace un agujero a esa protección, y por ese agujero el agua de arriba baja sin filtrarse por nada.

El Código de Aguas de la Provincia lo dice sin rodeos y sin distinguir entre pozos en servicio y pozos viejos: para toda obra de captación «deberá tenerse en cuenta que no contamine a los acuíferos en forma directa o indirecta». Un pozo abierto es el caso de libro de contaminación indirecta: no vuelca nada él mismo, pone el camino.

Qué lo exige Ley 12.257, art. 84 — y el expediente ante la ADA
Qué resuelve cortar la vía entre la freática y el acuífero de explotación
Cuándo aparece pozo nuevo, compra de predio, cierre o baja de usuario
Qué queda memoria, registro fotográfico y acta de cegado

Qué hacemos

DEL RELEVAMIENTO
AL ACTA

01

Relevamiento del pozo

Qué hay realmente ahí abajo: profundidad total, diámetro, material y estado de la cañería, ubicación de los filtros, presencia de antespacio cementado y qué capas atraviesa. Casi nunca coincide con lo que dice el legajo, y cuando no hay legajo hay que reconstruirlo.

02

Verificación de la geometría

Sondeo con sonda o cámara para confirmar profundidad real, obstrucciones, tramos colapsados y presencia de elementos caídos dentro de la cañería. Es la diferencia entre sellar el pozo y sellar los primeros metros del pozo creyendo que se selló todo.

03

Proyecto de sellado

Qué se rellena, con qué y en qué tramos. El criterio es simple de enunciar y exigente de ejecutar: material de baja permeabilidad frente al acuífero y en el antespacio, relleno inerte en los tramos que no cumplen función de sello, y continuidad hasta superficie sin dejar vacíos.

04

Limpieza previa y retiro de instalaciones

Bomba, cañería de impulsión, cables y todo lo que pueda quedar adentro salen antes de empezar. Un pozo cegado con la bomba dentro no está cegado: está tapado, y tapado es lo que dentro de unos años se hunde y vuelve a abrirse.

05

Dirección técnica del trabajo

Presencia durante la ejecución, control de que el relleno entra de abajo hacia arriba y no se puentea, y verificación de los volúmenes efectivamente colocados contra los teóricos. La diferencia entre ambos es la señal más clara de que quedó un vacío.

06

Documentación y cierre del expediente

Memoria técnica, registro fotográfico de cada etapa y acta de cegado firmada, para presentar ante la Autoridad del Agua y para que quede en el legajo del predio. Es lo que se pide cuando se da de baja un usuario, se transfiere el inmueble o se cierra el establecimiento.

Cuándo hace falta

Y la mitad de las veces aparece por un trámite, no por el pozo.

  • Se perforó un pozo nuevo y el viejo quedó fuera de servicio
  • Compra o alquiler de un predio con pozos de origen desconocido
  • Baja del usuario en el registro de la Autoridad del Agua
  • Cierre, mudanza o desmantelamiento de un establecimiento
  • Pozo que colapsó, se salinizó o quedó contaminado
  • Freatímetros y pozos de monitoreo al terminar una campaña
  • Predio que se subdivide o cambia de uso
  • Pozo absorbente en desuso al conectarse a la red cloacal

Lo que sale mal

Y siempre por la misma razón: se tapa en vez de sellar.

  • Rellenar con tierra o escombro: se asienta y el conducto vuelve a abrirse
  • Cegar sin retirar la bomba y la cañería
  • Sellar los primeros metros y dar por sellado el resto
  • No verificar la profundidad real y quedarse corto contra el acuífero
  • Dejar sin sellar el antespacio, que es por donde baja el agua de superficie
  • No documentar nada y no tener qué presentar cuando lo piden
  • Hormigonar la boca y dejar el resto hueco

Hay una asimetría que conviene tener presente cuando se arma el presupuesto: cegar bien cuesta una fracción de lo que cuesta un pozo, y es la única parte del ciclo que no da nada a cambio. Por eso se posterga, y por eso aparece años después convertida en otra cosa —un análisis que da fuera de parámetro, una observación en una auditoría de compra, un pozo nuevo que sale con nitratos—. Es barato hacerlo en el momento y caro descubrirlo después.

Marco legal

NORMATIVA
APLICABLE

NormaQué establece
Ley 12.257, artículo 84 · Código de Aguas«Para las perforaciones del suelo o subsuelo y toda obra de captación o recarga de agua subterránea deberá tenerse en cuenta que no contamine a los acuíferos en forma directa o indirecta.» No distingue entre obras en servicio y obras abandonadas, y la palabra «indirecta» es la que alcanza al pozo abierto: no contamina él, habilita el camino.
El cegado dentro del expediente de la ADALa Autoridad del Agua usa el término «cegado» en sus propias resoluciones y lo aprueba como un acto del expediente, no como una tarea informal de obra. En la práctica aparece cuando se da de baja un usuario del recurso, cuando se reemplaza una captación o cuando se cierra un establecimiento.
Resolución ADA 289/2008Fija los requisitos para tramitar los permisos de perforación y de explotación de agua subterránea, entre otros, y aprueba los anexos de documentación técnica y legal. Es el marco de procedimiento donde vive el legajo del pozo, y donde el cegado del pozo viejo suele ser condición del alta del nuevo.
Buenas prácticas de sellado y clausuraLa guía de diseño, construcción, sellado y clausura de pozos del Grupo Español de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos, difundida en 2023, sintetiza el criterio que se aplica en este servicio: el objetivo del sellado es evitar que el pozo sea «una vía de contaminación preferencial de los acuíferos». Es buena práctica internacional, no norma argentina, y se cita como tal.

La normativa se actualiza con frecuencia: los datos de esta página fueron verificados contra fuente oficial y conviene confirmarlos al momento de aplicarlos.

Preguntas

PREGUNTAS
FRECUENTES

¿Es obligatorio cegar un pozo que ya no uso?

La obligación no está escrita como «hay que cegar los pozos», está escrita como un deber de no contaminar el acuífero ni directa ni indirectamente, y eso alcanza a toda obra de captación. En la práctica aparece de forma concreta en tres momentos: cuando se da de baja el usuario ante la Autoridad del Agua, cuando se reemplaza una captación y cuando se cierra o transfiere el establecimiento.

¿Qué diferencia hay entre cegar y tapar?

Toda. Tapar resuelve el riesgo de que alguien se caiga adentro y no resuelve nada más: el conducto sigue ahí, comunicando capas. Cegar es rellenar el pozo en toda su profundidad con material que restituya la separación entre esas capas, empezando por abajo. Un pozo tapado con una losa y hueco adentro es, hidrogeológicamente, un pozo abierto.

¿Con qué se rellena?

El criterio es material de baja permeabilidad —lechada de cemento o bentonita— frente al tramo del acuífero y en el espacio anular contra el terreno, y relleno inerte en los tramos que no cumplen función de sello. Las proporciones y los tramos exactos dependen de la geometría real del pozo y de qué capas atraviesa, que es lo que se determina en el relevamiento y no se puede definir de antemano.

¿Hay que sacar la cañería?

Depende del estado y del diámetro. Si la cañería está sana y bien cementada contra el terreno, puede quedar y sellarse por dentro. Si está picada, desplazada o tiene el antespacio abierto, deja pasar agua por fuera de ella y entonces hay que extraerla o perforar el sello por afuera. Es una de las razones por las que conviene verificar con cámara antes de decidir.

Compré un predio y hay pozos viejos que nadie sabe de dónde salieron. ¿Qué hago?

Es el caso más común, y conviene tratarlo como lo que es: un pasivo heredado. Se relevan todos, se verifica cuáles están en servicio, cuáles son recuperables y cuáles son riesgo puro, y se ordena el conjunto: los que sirven se regularizan, los que no se ciegan y se documenta. Hacerlo al comprar es barato; hacerlo cuando aparece en una auditoría ambiental, no.

¿Cuánto tarda?

La ejecución de un pozo doméstico o de un freatímetro suele resolverse en una jornada. Un pozo industrial profundo, con cañería que hay que extraer o con obstrucciones, puede llevar varios días. Lo que estira los plazos no es el relleno sino lo previo: relevar, conseguir el legajo si existe y verificar la geometría real antes de empezar.

¿Sirve para dar de baja el pozo en el registro de la ADA?

Es justamente para eso que se pide la documentación. Lo que se presenta es la memoria del trabajo, el registro fotográfico y el acta de cegado firmada por profesional. Sin eso, la baja queda con un pozo declarado que físicamente no se sabe en qué estado está, y el titular sigue figurando como responsable de una captación.

¿También ciegan pozos absorbentes y freatímetros?

Sí, y son dos casos que aparecen seguido. El pozo absorbente en desuso al conectarse a la red cloacal, que si queda abierto sigue siendo una vía de infiltración; y los freatímetros de una campaña terminada, que son de pequeño diámetro pero atraviesan exactamente las capas que uno querría mantener separadas. Un pozo de monitoreo abandonado es, en miniatura, el mismo problema.

¿Puede contaminar un pozo que nunca tuvo nada adentro?

Sí, y esa es la parte que cuesta explicar. No hace falta que alguien tire algo adentro. Alcanza con que el agua de la freática —que en zonas con pozos absorbentes, riego o actividad industrial no es agua limpia— tenga por dónde bajar. El pozo no aporta el contaminante: aporta el atajo.

¿Qué necesitan para presupuestar?

Ubicación del predio, cuántos pozos hay, y de cada uno: profundidad y diámetro si se conocen, si tiene bomba instalada, si hay legajo o antecedentes de la perforación y si está accesible con equipo. Si no se sabe nada —que es lo habitual en un predio comprado— el relevamiento es el primer paso y define el resto.