Preguntas
PREGUNTAS
FRECUENTES
¿Se puede recuperar el caudal de un pozo viejo?
En la mayoría de los casos sí, y el pronóstico no se adivina: se mide. Si el video muestra el entubado sano y el ensayo escalonado indica que las pérdidas ocurren dentro del pozo, la rehabilitación tiene muy buen pronóstico. Si las pérdidas están en el acuífero, o si la cañería está comprometida, la respuesta es otra y conviene saberlo antes de gastar.
¿Cuánto caudal se recupera?
No prometemos un porcentaje, y desconfiar de quien lo prometa es buen criterio: depende de la causa, de cuánto tiempo estuvo así y del estado de la obra. Lo que sí garantizamos es la medición: hay un ensayo antes y un ensayo después, con la misma metodología, y el resultado se informa con números y no con impresiones.
¿Ustedes ejecutan la rehabilitación o sólo la diagnostican?
Las dos cosas, y también el reemplazo si el diagnóstico dice que corresponde. HIDECA está inscripta en el registro de la Autoridad del Agua como empresa perforista y sus profesionales en el registro profesional. Para los pozos de más de quince metros se contrata la maquinaria, pero la dirección del trabajo, la responsabilidad profesional y la documentación son propias.
¿Qué diferencia hay entre limpiar y rehabilitar?
Limpiar es sacar lo que está adentro del caño. Rehabilitar incluye eso y sigue: romper la incrustación sobre las ranuras del filtro, remover los finos que colmataron el prefiltro de grava y redesarrollar hasta que el entorno inmediato del pozo vuelva a ser permeable. La diferencia se nota a los pocos meses, cuando el pozo apenas limpiado vuelve a caer.
¿El tratamiento químico contamina el acuífero?
No, si se hace bien, y esa es exactamente la parte que hay que controlar. El producto se elige según la incrustación y el análisis del agua, actúa con un tiempo de contacto definido y después se extrae por completo junto con lo que desprendió. El artículo 84 del Código de Aguas obliga a no contaminar los acuíferos ni directa ni indirectamente, y en una rehabilitación eso significa que lo que entró tiene que salir.
Le cambié la bomba y sigue igual. ¿Qué pasó?
Es la consulta más frecuente y casi siempre significa lo mismo: el problema nunca fue la bomba. Si el nivel dinámico bajó porque el pozo se está colmatando o porque el acuífero está deprimido, una bomba nueva se encuentra con la misma columna de agua y el mismo resultado, sólo que ahora con un gasto más. El ensayo escalonado distingue los dos casos en una jornada.
¿Cada cuánto conviene rehabilitar un pozo?
No hay una frecuencia universal: depende de la química del agua, del caudal de explotación y del diseño del pozo. Lo que sí conviene es medir: un ensayo de bombeo periódico muestra la tendencia del caudal específico, y esa curva avisa mucho antes de que el pozo deje de servir. Rehabilitar temprano es notablemente más barato y más efectivo que rehabilitar cuando ya no da agua.
Tengo el pozo desde hace veinte años y no tengo el legajo. ¿Se puede igual?
Sí, y es el caso típico. Se reconstruye lo que se pueda: profundidad real con sonda, geometría y ubicación de filtros con cámara, y comportamiento hidráulico con el ensayo. Con eso alcanza para decidir. Lo que además queda es el legajo que faltaba, que sirve para el resto de la vida del pozo y para cualquier trámite ante la Autoridad del Agua.
¿Y si conviene perforar de nuevo?
Lo decimos y lo hacemos. Se proyecta el pozo nuevo —ubicación, profundidad, diseño del entubado y cota de filtros—, se tramita el permiso ante la Autoridad del Agua y se ciega el viejo con su acta, porque un pozo abandonado abierto al lado del nuevo anula buena parte del cuidado que se puso en construirlo bien.
¿Qué necesitan para presupuestar?
Ubicación del predio, profundidad y diámetro del pozo si se conocen, qué bomba tiene y a qué profundidad está instalada, qué caudal daba antes y cuál da ahora, desde cuándo, si hay legajo de la perforación y si hay análisis de agua recientes. Si no se sabe casi nada, el diagnóstico es el primer paso y de ahí sale el resto.