Proyecto de desmantelamiento
Qué tanques, por qué camino, con qué secuencia y con qué medidas de seguridad. Se escribe antes de mover la primera máquina.
El punto de partida
Cuando una estación cierra, cambia de dueño o renueva su instalación, los tanques subterráneos tienen que salir de servicio. Hay dos caminos —retirarlos o cegarlos en el lugar— y la decisión no es sólo de costo: condiciona lo que se puede hacer después con el predio.
Pero la parte que decide el resultado no es la maniobra: es el muestreo del suelo que queda en el fondo y en las paredes del pozo. Ahí es donde se ve si hubo pérdidas durante los años de servicio, y ahí es donde aparece —o no— el pasivo.
Por eso el orden importa: si el pozo se rellena antes de muestrear, la oportunidad se pierde y recuperarla cuesta volver a excavar. Es el error más frecuente y el más caro, y casi siempre pasa por apuro.
Qué hacemos
Qué tanques, por qué camino, con qué secuencia y con qué medidas de seguridad. Se escribe antes de mover la primera máquina.
Dónde y cuántas muestras, de fondo y de paredes, y qué parámetros se analizan. Definido antes de abrir.
La ejecución la hace un contratista; el criterio técnico, el control y el registro son nuestros.
La toma en el momento en que se puede, con registro fotográfico fechado y cadena de custodia.
Tanque, barros, suelo y agua tienen cada uno su destino y su documentación. Sin manifiestos, el cierre no cierra.
El documento que reúne todo y que es lo que se presenta ante el organismo y lo que pide un comprador.
El informe vale lo que su respaldo.
Y después no se puede arreglar.
La desgasificación merece un párrafo propio: un tanque que contuvo nafta conserva vapores inflamables mucho después de estar vacío, y cortarlo con amoladora es exactamente la maniobra con la que ocurren los accidentes graves del rubro. Es una etapa con procedimiento propio y no se improvisa.
Marco legal
| Norma | Qué establece |
|---|---|
| Decreto 2407/1983 | El marco de seguridad de los sistemas de almacenaje subterráneo de combustibles, incluida su puesta fuera de servicio. |
| Resolución SE 404/1994 | El régimen de auditorías de las bocas de expendio. Sus artículos 4 a 6 siguen vigentes tras la Res. 414/2021. |
| Ley 11.720 | Residuos especiales. Por acá van los barros del tanque, el suelo contaminado y el agua de lavado. |
| Ley 11.723 | Ley integral del ambiente de la Provincia: el marco de la obligación de recomponer si el muestreo encuentra algo. |
| Decreto 351/79, Cap. 18 | Protección contra incendios. Es el marco de las medidas de seguridad durante la maniobra, sobre todo en la desgasificación. |
La normativa se actualiza con frecuencia: los datos de esta página fueron verificados contra fuente oficial y conviene confirmarlos al momento de aplicarlos.
Preguntas
Depende de qué se vaya a hacer con el predio. El retiro deja el terreno libre y permite ver y muestrear todo el pozo, que es la mejor posición si hay que vender o construir. El cegado en el lugar es más barato y menos invasivo, y tiene sentido cuando el tanque está bajo una estructura que no se puede tocar. Lo que no cambia en ningún caso es la necesidad de caracterizar el suelo.
Porque es la única vez que el fondo y las paredes del pozo están accesibles. Si se rellena y después aparece la duda, recuperar esa información obliga a volver a excavar o a perforar, con un costo mucho mayor y un resultado peor. El plan de muestreo se define antes de abrir, no cuando la máquina ya está trabajando.
Fondo y paredes del pozo, con una cantidad de puntos acorde al tamaño del tanque, y agua subterránea si la napa aparece durante la excavación. Los parámetros habituales son hidrocarburos totales y los compuestos aromáticos livianos, que son los que migran. El plan se escribe antes y se ajusta sólo si lo que se ve en el pozo lo justifica.
Sí, siempre, y es la etapa más peligrosa de todo el trabajo. Un tanque que contuvo nafta sigue teniendo vapores inflamables mucho después de vaciarse, y cortarlo o soldarlo sin desgasificar es la maniobra con la que ocurren los accidentes graves del rubro. Tiene procedimiento propio y verificación previa a cualquier trabajo en caliente.
Cambia el alcance: se caracteriza la extensión y se evalúa si corresponde un proyecto de remediación. No es una catástrofe y es mejor que el hallazgo sea tuyo: un pasivo detectado por vos, con plan y cronograma, es una posición muy distinta a un pasivo que encuentra el due diligence del comprador o una inspección.
A un destino que pueda certificarlo. Un tanque que contuvo combustible no es chatarra común: hay que poder demostrar cómo se limpió y dónde terminó. Ese certificado forma parte del informe final, y su ausencia es de las cosas que un comprador mira.
Se puede, y se hace, pero condiciona la secuencia y los plazos. Hay que resolver la separación física del área de trabajo, el tránsito, y las medidas de seguridad frente a la operación que sigue en marcha. Es más lento y más caro que hacerlo con la estación parada, y conviene saberlo antes de comprometer una fecha.
La maniobra en sí suele resolverse en días. Lo que marca el plazo real son las analíticas de laboratorio —entre una y tres semanas— y, si aparece algo, la caracterización posterior. Un cronograma que promete el informe final para la semana siguiente al retiro no está contando con el laboratorio.
Es exactamente para lo que sirve, además de para el organismo. Un informe de cierre completo —con fotos fechadas, puntos en plano, analíticas con cadena de custodia y manifiestos— es lo que un comprador serio pide, y lo que evita que el precio se discuta por una incertidumbre que ya está resuelta.
Se trabaja con lo que haya. Se reconstruye la ubicación con planos y fotos, se perfora en el sector y se caracteriza desde afuera. Da menos información que el muestreo del pozo abierto y cuesta más, pero permite llegar a una conclusión defendible. Lo que no sirve es afirmar que no hay pasivo sin haber medido.
Contacto
Contanos cuántos son, de qué capacidad y qué vas a hacer con el predio. Con eso definimos si conviene retiro o cegado y armamos el plan de muestreo.