Es de las preguntas más directas que llegan sobre higiene laboral, y tiene una respuesta igual de directa. Pero conviene entender de dónde sale el plazo, porque el vencimiento del calendario no es lo único que obliga a repetir la medición.
La respuesta corta
Cada doce meses. Los valores de la medición de puesta a tierra y de la verificación de continuidad de las masas tienen una validez de doce meses desde su realización.
Pasado ese plazo, el protocolo deja de respaldar el cumplimiento, aunque la instalación no se haya tocado y los valores sigan siendo los mismos. Es un vencimiento formal, y en una auditoría se lee como tal.
Resolución SRT 900/15 — Aprueba el protocolo para la medición del valor de puesta a tierra y la verificación de la continuidad de las masas.
Reglamentación AEA 90364 — Referencia técnica para instalaciones eléctricas sobre la que se apoya el protocolo.
Ley 19.587 y sus decretos reglamentarios 351/79 y 911/96 — Marco general y régimen específico de obra.
De dónde sale el plazo
El plazo de doce meses no es una costumbre del rubro ni un criterio de cada profesional: está en la resolución que aprobó el protocolo. Vale la pena señalarlo porque es el mismo plazo que rige para los protocolos de iluminación, ruido y contaminantes químicos. Cuando un establecimiento programa las mediciones juntas, el control de vencimientos se vuelve mucho más simple.
Cuándo medir antes de los doce meses
Cualquier cambio en la instalación eléctrica deja fuera de alcance al protocolo anterior. Corresponde volver a medir cuando:
- Se amplía la instalación o se agregan tableros o circuitos.
- Se incorpora maquinaria que se conecta al sistema.
- Se reforma un sector y se modifica la distribución eléctrica.
- Se cambia el esquema de conexión a tierra o se interviene la toma de tierra.
- Se reemplazan o agregan dispositivos de protección diferencial.
- Se ejecutan las correcciones de una medición anterior que no verificaba.
El criterio es simple: lo que no existía cuando se midió, no está medido. Una ampliación de tres circuitos convierte un protocolo vigente en un protocolo incompleto.
Qué incluye la medición
El nombre del protocolo menciona dos cosas y las dos son obligatorias. Medir el valor de resistencia de la puesta a tierra es la mitad. La otra mitad es verificar la continuidad de las masas: comprobar que cada gabinete, tablero, máquina y estructura metálica esté efectivamente vinculada al sistema.
El protocolo incluye además la identificación del esquema de conexión a tierra —TT, TN-S, TN-C, TN-C-S o IT—, la verificación de que el circuito pueda conducir la corriente de falla, y la comprobación del funcionamiento de los dispositivos de protección diferencial.
Errores frecuentes
- Medir sólo la jabalina. Un valor de resistencia perfecto no protege a nadie si la máquina que la persona toca quedó sin continuidad hacia tierra.
- Consignar mal el esquema de conexión. De él dependen el método y el criterio de evaluación; si está mal, la interpretación de los valores no sirve.
- No probar los diferenciales. Es habitual encontrar dispositivos instalados que no accionan al ensayarlos.
- Dejar afuera las masas extrañas. Cañerías, estructuras y elementos metálicos que pueden quedar bajo tensión ante una falla.
- Perder el control del vencimiento. Es el más común de todos: la medición se hizo, pero hace dieciocho meses.
Preguntas frecuentes
¿Y si la instalación no se tocó en todo el año?
El vencimiento corre igual. Los valores tienen una validez de doce meses independientemente de que la instalación haya cambiado o no. Es un plazo formal del protocolo.
¿Puede hacerla un electricista?
El protocolo debe estar firmado por profesional habilitado y confeccionado según el formato que fija la resolución. El trabajo de campo puede involucrar a personal técnico, pero el documento que respalda el cumplimiento es un protocolo profesional, no un informe de servicio.
¿Qué pasa si el valor de resistencia da alto?
Se registran las recomendaciones y se define la corrección: mejorar la toma de tierra, agregar jabalinas, tratar el terreno o revisar las conexiones. Después se vuelve a medir para acreditar que ya verifica. Detectar el problema no es la falla; la falla es no dejar registro de qué se hizo con él.
¿Hace falta en obra también?
Sí. En la industria de la construcción rige el Decreto 911/96, y las instalaciones eléctricas provisorias de obra son justamente de las que más incidentes generan. La medición forma parte de la documentación de higiene y seguridad de la obra.
¿Se puede hacer junto con las otras mediciones?
Sí, y conviene. Iluminación, ruido, contaminantes químicos y puesta a tierra comparten el mismo plazo de doce meses, así que programarlas juntas alinea los vencimientos y reduce a una sola visita anual el control de todas.
La normativa de higiene y seguridad se actualiza con frecuencia. Los datos de esta nota fueron verificados contra fuente oficial en agosto de 2026 y conviene confirmarlos al momento de aplicarlos.