El sector de almacenamiento transitorio es, en casi todas las plantas, un rincón que se fue ocupando solo. Empezó con un par de tambores, después se sumó otra corriente, después una pileta de tintas, y en algún momento dejó de ser un rincón para ser el punto donde conviven todos los residuos del establecimiento sin que nadie lo haya diseñado.
Es también el lugar donde el riesgo normativo y el riesgo operativo se superponen: lo que una inspección observa como incumplimiento es, casi siempre, lo mismo que un incendio o un derrame convertirían en accidente.
Por qué se concentra ahí
Porque es el único punto del circuito que está permanentemente a la vista y permanentemente cambiando. Las inscripciones se revisan una vez al año, los manifiestos se archivan y se olvidan, pero el depósito se ve apenas se entra a la planta y refleja al minuto lo que realmente está pasando con los residuos.
Un depósito ordenado no garantiza que el legajo esté bien. Un depósito desordenado, en cambio, prácticamente garantiza que el legajo no lo esté: si nadie controla dónde se acopia, tampoco controla qué se genera.
Contención secundaria
La contención secundaria es la que actúa cuando falla la primera. Un tambor que pierde, un bidón que se vuelca, un IBC con la válvula mal cerrada: la pregunta no es si va a pasar, es a dónde va a ir el líquido cuando pase.
- Piso impermeable, sin fisuras y sin desagües conectados al pluvial. Un derrame que llega a la red pluvial deja de ser un incidente de depósito para ser un vuelco no autorizado.
- Bateas o recintos de contención dimensionados para el mayor recipiente almacenado, con margen.
- Techado o cobertura, para que la lluvia no llene la contención y la deje inservible justo cuando hace falta.
- Material absorbente y kit de derrames en el sector, no en otro edificio.
Segregación por incompatibilidad
No todos los residuos pueden compartir recinto. Ácidos y bases juntos, oxidantes cerca de inflamables, cianuros junto a ácidos: son combinaciones que en un derrame simultáneo generan reacciones, calor o gases.
Una corriente no especial que se acopia junto a una especial y se contamina, pasa a pagar la tarifa de la especial. Separar bien no es sólo una cuestión de seguridad: es una de las medidas de minimización de costo con mejor relación entre esfuerzo y resultado, como desarrollamos en el plan de minimización.
A la segregación física se le suma la identificación: cada recipiente rotulado con la corriente que contiene y la fecha de inicio de acopio. Sin fecha no hay forma de controlar plazos, y sin rótulo el contenido depende de la memoria de quien lo llenó.
El reloj corre desde la generación
En el régimen RINE la Resolución 60/2026 fija un tope explícito: un año de almacenamiento desde la generación. Pasado ese plazo el residuo tiene que haber salido hacia tratamiento, valorización o disposición final.
Para residuos especiales, las condiciones y los tiempos surgen de lo declarado en el legajo y de la habilitación otorgada. En ambos casos el requisito práctico es el mismo: tiene que poder demostrarse desde cuándo está acopiado cada lote, y eso se resuelve con una fecha en el rótulo y un registro de ingresos y egresos del sector.
Donde se cruza con higiene y seguridad
El depósito de residuos no es sólo un tema ambiental. Concentra material inflamable, genera exposición química para quien lo manipula y suele quedar fuera de los relevamientos de riesgo porque no es un puesto de trabajo permanente.
- Carga de fuego. Solventes, trapos contaminados, envases con remanente y plásticos suman una carga de fuego que muchas veces no está contemplada en el cálculo del sector. Es el estudio de carga de fuego el que define qué protección corresponde.
- Ventilación. Los recintos cerrados donde se acopian solventes acumulan vapores; la ventilación del sector es parte del diseño, no un agregado.
- Capacitación del personal. Quien mueve los tambores tiene que saber qué contienen, qué no puede juntar y qué hacer ante un derrame. Es contenido específico de las capacitaciones de higiene y seguridad.
- Elementos de protección. Guantes y protección adecuados a las corrientes reales del depósito, disponibles en el sector.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puedo almacenar un residuo?
En el régimen RINE, la Resolución 60/2026 fija un tope de un año desde la generación. Para residuos especiales, los tiempos y condiciones surgen de lo declarado en el legajo y de la habilitación otorgada. En los dos casos hay que poder acreditar desde cuándo está acopiado cada lote.
¿Hace falta un sector exclusivo para residuos?
Sí. El almacenamiento transitorio debe ser un sector delimitado e identificado, no un espacio compartido con insumos o producto terminado. Compartirlo mezcla riesgos y hace imposible controlar tanto los plazos como la segregación.
¿Qué es la contención secundaria?
La barrera que retiene el líquido cuando falla el recipiente: bateas, recintos con murete o pisos con pendiente hacia una fosa ciega. Se dimensiona sobre el mayor recipiente almacenado, y el sector no debe tener desagües conectados a la red pluvial.
¿Puedo guardar juntos residuos de distintas corrientes?
Sólo si son compatibles. Ácidos con bases, oxidantes con inflamables o cianuros con ácidos son combinaciones que ante un derrame simultáneo generan reacción. Además, acopiar una corriente limpia junto a una especial la contamina y le hace pagar la tarifa de la peor.
¿El depósito de residuos entra en el relevamiento de riesgos laborales?
Debería, y con frecuencia queda afuera porque no es un puesto de trabajo permanente. Concentra carga de fuego y exposición química, así que conviene que esté contemplado tanto en el estudio de carga de fuego como en la capacitación del personal que lo opera.
La normativa de residuos de la Provincia de Buenos Aires se actualiza por resolución y el régimen RINE es reciente. Los datos de esta nota fueron verificados en agosto de 2026 contra el texto de la Ley 11.720 y la información publicada por el Ministerio de Ambiente; conviene confirmarlos al momento de aplicarlos.